martes 1 de septiembre de 2009

CORO SAN MARTINIANO

El arte de la musica siempre es una constante motivacion para el desarrollo y la formacion integral de las personas, este mismo arte es que me motivo a formar un grupo de alumnos y alumnas de la institucion, para consolidar el Coro Sanmartiniano que lamentablemente y aunque cueste decirlo, es un arte muy poco cultivado en el nivel educativo. Asi pues el 09 de Octubre del 2007, tras los resagos del terremotopero con el espiritu cristiano siempre latente se convoco al alumnado a formar parte de este proyecto, con la cocniencia de que iba a tener sus sacrificios y tambien sus frutos. Ingresaron al coro 18 jovenes siendo los primeros Juver Guerra y Candie Cuba, luego se acoplaron 16 estudientes mas. Los ensayos eran los dias viernes en hora de recreo; preparandonos ya para el homenaje al Santo Patron de Pisco el Señor de la Agonia, la misa y los cantos liturgicos. Luego se ensayaba en el albergue de los Padres del Sagrado Corazon de Jesus, los martes y jueves, posteriormente se ensayaba los dias sabados, en que aprendiamos cantos para la celebracion de la Navidad. Esto llevaria al Coro a amenizar la Bajada de Reyes del Nacimiento del Templo Belen. En el 2008 el Coro convoco a mas alumnos, teniendo un total de 20 integrantes, es en este año en que tuve que delegar la labor de cancioneros, asistencia y demas detalles al alumno Bernabe Coloma Canchari, y los ensayos eran los dias lunes , miercoles y viernes en la sala de Innovacion - Computo,siempre con el apoyo del profesor Pedro Medina y la señorita Evelyn Espinoza. Asi participamos en el dia del Maestro, Aniversario de la Institucion, Día de la Juventud y con gran entusiasmo y preparacion el la novena de Vispera de fiesta en honor al Señor de la Agonia, pero esta vez acompañados de guitarra y cajon. El Coro es una inicitaiva que yo considero que Dios me inspiroa llevarlo a cabo y espero, y a la vez comprometo a toda la comunidad sanmartiniana a continuarla y apoyarla. Gracias a todos los alumnos que lo integraron y quienes apoyaron. PROF. JUAN CARLOS SIGUAS TIPACTI Educación Religiosa y Encargado del Coro video

viernes 10 de abril de 2009

Educacion Inclusiva en JSM

PARA CARLITA
Constantino Carvallo Rey
Diario Educar: Tribulaciones de un maestro desarmardo

“La educación inclusiva, la que se adecua a cada cual, la que se humaniza y mira al dolor y la dificultad, la que no reparte veinte y cero, la que valora el esfuerzo y premia la búsqueda constante de superación, puede enriquecerse con la presencia de esos niños que han vivido más cerca ya del dolor y el fracaso que nosotros todavía tememos. He visto la pureza de su personalidad, el niño con síndrome de Down o el autista, o muchos otros para los que el diagnóstico no ha inventado aún una etiqueta, se han salvado del fingimiento y la máscara, de la mentira que hemos aprendido los demás a usar para sobrevivir bajo la mirada ajena. No aparentan, no ocultan sus corazón. Muchos de esos niños nos educan en la sinceridad y la transparencia perdidas. Son ejemplos de la espontaneidad del amor, de al explosión impetuosa de los afectos, exhiben sus pasiones desprejuiciadamente. Ese contacto con su bondad nos ennoblece, nos humaniza, rompe nuestra rigidez y no solo nos enseñaza el valor de la solidaridad y la ayuda mutua, sino que además atenúa nuestro temor a ser como ellos o tener hijos como ellos. Porque moralmente son mejores que nosotros, los que los clasificamos, separamos y olvidamos. Siguen siendo niños cuando nosotros hemos envejecido prematuramente. La escuela inclusiva ayuda sin duda al niño con necesidades especiales. Los devuelve a la esencial pluraridad de nuestra especie. Le da otro espejo, uno para construir mejor el amor propio. Los estimula y lo motiva a ser como es y a compartir las semejanzas. Pero yo sostengo que la escuela que incluya mejora, sobre todo, a los que nos creemos normales. Se trata de una normalidad que en el Perú da lástima, más parecida a la indiferencia y a la crueldad. Es difícil llegar una escuela una mañana gris y no ser liberado de la carga miserable por el abrazo impensado de un niño que no ha aprendido a separar sus motivos de sus gestos, que no aprendido un abismo entre lo que quiere y lo que dice, entre su corazón y sus actos, que no calcula ni recela. Ellos pueden darle a la escuela y a la patria la esperanza y el valor moral que hacen falta. Ellos, los excluidos, los pobres de los pobres, forjan en nosotros esa condición necesaria para construir un lugar justo y fraterno para todos, una virtud esencialmente humana que proviene de poseer lo que el apóstol Pablo llamaba “entrañas misericordiosas”.